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viernes, 29 de agosto de 2014

Entre Midtown y Uptown.

Sigo escribiendo sobre la Gran manzana, porque la verdad, me tiene enamorada. Nueva York da para mucho y sobre todo para escribir post tras post. Hoy os enseñaré nuevos descubrimientos, visitas y alguna que otra recomendación-obligación que tenéis que hacer si venís a esta maravillosa ciudad.
Una de las cosas que más me gusta es planear el día a día en Nueva York por zonas. Así que hoy os hablaré de diferentes planes que hice entre el centro de la ciudad hasta la zona norte (Midtown y Uptown).  

Empezar el día de buena mañana desayunando en Magnolia Bakery es un clásico. Una parada en la pastelería de moda donde elegir entre una amplia selección de dulces hechos a mano, hará que te vuelvas loc@. Tras esta carga de energía con uno de sus mejores pasteles, Cheese Brownie, nos dirigimos a Top of the Rock Observation Deck en Rockefeller Center. Desde aquí pudimos disfrutar del increíble skyline desde el piso 70 y su impresionante vista panorámica de 360 grados. Subir hasta tan alto hace que casi toques las nubes. Este edificio es mucho más que sus impactantes vistas, es toda una experiencia desde que entras en su ascensor para subir 67 pisos en 43 segundos  hasta que sales y paseas por la plaza.

Después de esta visita, empaparse de arte no viene nada mal, bastan tres horas en el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York). Considerado como uno de los santuarios del arte moderno y contemporáneo del mundo, constituye una de las mejores colecciones de obras maestras. Mis favoritas, La Noche Estrellada de Van Gogh, Las Señoritas de Avignon de Picasso y las obras de Henri Matisse. Una de las mejores opciones para visitar este museo es adquirir los auriculares con guía para poder conocer muchos secretos de las maravillosas obras de arte. Tras esta visita, una de mis conclusiones es que en el arte, como en la vida, cada uno las interpreta de maneras distintas. Como dice Eduard Punset, "Todo depende de los ojos con que se mire".

Tras una larga mañana rodeada de arte, llevé a mi madre a una hamburguesería “secreta”, y digo secreta porque está tan escondida que no te imaginas qué es lo que vas a encontrar. Cuando entras en la recepción de le Parker Meridien Hotel, ves que hay una “pequeña cola” (no os asustéis, vale la pena), esperas 15 minutos y ves que detrás de las grandes cortinas que te han acompañado durante la espera, entras en una hamburguesería un tanto peculiar. Un lugar diferente en el que comer una de las mejores hamburguesas de la ciudad. La verdad, cuando llegas no entiendes ni esperas que tras las cortinas puedas encontrar esta hamburguesería. Dicen que cuando iban a construir el hotel, Burger Joint ya se encontraba en este lugar pero no quiso vender el local, así que se quedaron allí convirtiéndose en una de las hamburgueserías más auténticas.

Para seguir con la tarde, otra visita a Central Park es una muy buena idea, perderse por sus caminos y sentarse en el césped es uno de los paseos más agradables para desconectar del bullicio de la ciudad. Me hubiera gustado llegar al Bow Bridge como dijo mi amiga Sol, pero teníamos otra visita que hacer. Visitar uno de los secretos mejor guardados que hay en Nueva York. El Roosevelt Island Tram, un teleférico que se encuentra colgando del puente de QueensBoro uniendo el barrio de Queens con Manhattan. Una experiencia muy recomendable que os invito a hacerla. Si tenéis la Metro Card sólo tenéis que pasarla, sino, el ticket cuesta 2.50$. Una vez en Roosevelt Island, podéis caminar alrededor de ella para contemplar las excelentes vistas de Manhattan.
Y para terminar el día, una cita obligada. Un musical en Broadway. Nosotras fuimos a ver The Lion King
¡IM-PRE-SIO-NAN-TE!

Y este es mi resumen de un  día muy completo y entretenido para disfrutar de la gran ciudad.


¡Que tengáis muy buen fin de semana!
Cheese Brownie en Magnolia Bakery. ¡Ñaaaam!

Top of the Rock views. 

Vistas a Central Park. 
From Top of the Rock to Empire State. 




Desde el piso 70. 



Love, love, love. 
MOMA museum. 
La noche estrellada. Vicent Van Gogh. 
Con mi audio-guía en el MOMA. 
Me uno al Dance (I). Henri Matisse. 

MOMA. 

Esperando para Joint Burger. 

Joint Burger. 
¡IM-PRE-SIO-NAN-TE!
Central Park. 

¿Un paseo por Central Park?
En el teleférico de Roosevelt. 


Roosevelt Island Tram. 

Roosevelt Island. 
Lion King Musical. 

viernes, 22 de agosto de 2014

New York. Day 2.

Aquí me tenéis, otro día más contando mis pasos. No sabía si esperar a mañana para escribir mi segundo post en la gran ciudad, pero he pensado que quizás se acumularían muchos planes.
Ayer por la mañana, igual que hoy, nos levantamos pronto gracias al jet lag, y digo gracias porque levantarse temprano en esta ciudad hace que el día tenga mil horas.
Pues bien, ayer nuestros “steps” nos llevaron al World Trade Center, era así como llamaban a la zona en la que se encontraban las torres gemelas hasta el 11 S. Fue a partir del atentado que recibió el nombre de Zona Cero. Mi padre me dijo que, seguramente al llegar, se me caerían las lagrimas, cosa que no dudé, pero lo que pasó es que se me puso la piel de gallina. Fue una sensación muy extraña. La verdad, es un lugar cargado de historia y no es para menos. Ahora, trece años después, tras los ataques que conmocionaron al mundo, me fascina ver como trabajan día y noche para terminar con ilusión este gran proyecto.
Una anécdota sobre la nueva construcción es que entre los escombros de las torres gemelas, encontraron restos de un barco que data del siglo XVIII.

El nuevo proyecto del WTC estará compuesto por cinco torres, un nuevo intercambiador de transportes diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, un museo y el monumento nacional en recuerdo del 11s. Este monumento está formado por dos piscinas como huella de las torres gemelas que están bordeadas por los más de 3.000 nombres de las personas que fallecieron en los ataques del 11S.  Un dato curioso sobre esto, es que las placas con los nombres grabados, tienen un sistema de refrigeración en verano y calefacción en invierno para que los visitantes pongan las manos encima de los nombres. Entre estas dos piscinas con cascada, se encuentra el museo en el que encontrareis millones historias y recuerdos del atentado.
Otra anécdota de las que me gustan y me alucinan, es la historia del “Survivor Tree”. Un árbol que sobrevivió al atentado y a las tantas toneladas de acero que cayeron sobre él y a los más de 1650 grados. Se quemó el 98% de su tronco y el 2%, asomaba algo de vida. Por eso, lo replantaron en un vivero para cuidarlo, tratarlo y volver a darle vida.  Este peral al que llaman “árbol milagro” fue la esperanza para el renacimiento de la zona. Actualmente se encuentra cerca del monumento. 

Y tras esta visita en la que me ha faltado mi padre para contarme más anécdotas e historias sobre la arquitectura de la ciudad,  hemos vuelto a las “andadas", y nunca mejor dicho. Nuestros pasos nos han llevado a recorrer la calle Broadway, que con 33 kilómetros, es considerada una de las calles más largas del mundo. Un bonito paseo cargado de tiendas, tiendas y más tiendas en las que volverse loc@.
Una de las cosas que tiene esta ciudad, es que el tiempo se transforma y hace que te olvides de las comidas. O por lo menos, eso nos pasa a nosotras. Hacemos tantas cosas que pasa el tiempo volando. Comimos a la hora de merendar y por poco, casi se nos olvida cenar.
Ya de entrada la noche, hicimos un paseo nocturno para seguir callejeando. Bryant Park, un parque con mucho encanto que se encuentra en el corazón del Midtown, un jardín rodeado de rascacielos en donde sentarse en el césped o hacer un picnic se ha convertido en un must de Nyc. En este parque se encuentra la Biblioteca pública, una visita obligada. Después, fuimos Rockefeller Center, (para reservar la entrada en su alto mirador para esta mañana, pero hoy ha amanecido nublado así que tendremos que cambiar la cita). También, hicimos una visita a la  Central Station, la estación de trenes más grande del mundo. Verla prácticamente vacía es un milagro. Y otra parada, muy poco cultural, a H&M de la 5fth Avenue. La verdad que los paseos, construcción y decoración de las tiendas de la 5ª avenida, son alucinantes. 

Y con el día de ayer, Me despido con mucha energía para seguir ejerciendo de turista con cámara en mano.

¡Un besito enorme!


Zona Cero. 

En esta foto entiendo la razón por la que les llaman rascacielos. 
Así se encuentra el intercambiador. 
Así será el intercambiador. 

Zona Cero. 


Monumento memorial. 

Placa refrigerada con los nombres de las víctimas. 


Monumento memorial (ventajas de levantarse pronto, prácticamente vacío). 



Survivor tree. 


Do you want a souvenir?



Bryant Park. 


Rockefeller Center. 

H&M Fifth Avenue. 

Central Station. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Loving my New York steps.

Y aquí estoy, escribiendo un post desde la gran manzana. Estos días os voy a contar mi viaje de  “luna de miel con mi madre”, así lo definiría un amigo.  Llevamos un día en la ciudad que nunca duerme y parece que nosotras tampoco. Tras 24 horas, hemos hecho “taaaaantas” cosas que no se por dónde empezar. Pero me lanzo a ello esperando que mis pasos os sirvan de guía en esta maravillosa ciudad.
Llegamos el martes por la tarde y fue dejar las maletas en el hotel y salir disparadas a pasear, que es lo que más nos gusta, andar, andar y andar.
Nuestro hotel está cerca de Times Square, así que nos dirigimos a empaparnos de “American Stars”, porque como veréis en las fotos, está lleno de “artistas”. Nunca había visto tanta gente en Nueva York, pero bueno, ya sabemos que agosto es agosto. 
El miércoles, a las 9 de la mañana, empezamos el día con rumbo a Meatpacking district, situado en la parte oeste de Manhattan. Hasta allí, nuestro paseo obligado por High Line Park, uno de mis “must”  de Nyc. Un parque elevado construido sobre una antigua línea de ferrocarril que invita a recorrerlo de punta a punta sin ningún tipo de prisa. Después, otra de nuestras visitas obligadas,  como no, Chelsea Market. Una antigua fábrica (en la que se inventaron las galletas oreo) convertida en un paraíso para gourmets. Para los amantes del marisco y el sushi, Lobster Place, donde podréis ver como cocinan las langostas que elegís o como preparan el sushi que vais a comer.
Después, empezamos a recorrer un pequeño tramo de Fifth Avenue hasta llegar a Madison Square Park para poder comer una de las mejores hamburguesas en Shake Shack, bajo un árbol y con vistas a Flat Iron.
Y para seguir con nuestro “nonstop”, hemos subido al roof top de 230 Fifth, en el que hemos podido disfrutar del “skyline” con el Empire State de fondo.

Por la tarde, otro paseo hasta Soho y después, un mojito en una de las mejores terrazas de la ciudad, la que está en lo alto del Standard Hotel
Para cenar, Spice Market, un restaurante de comida asiática que os recomiendo. Y para terminar la noche, un cóctel en lo alto del Hotel Gansevoort. En estos últimos dos sitios, se grabaron escenas de la película Sexo en Nueva York ;-) 


Y por el momento, estos son mis “New York steps”. 
¡Espero que os gusten!


On the way to Times Square. 
American Artist. 
American Star. 
Gradas de Times Square.
The High Line Park. 

The High Line Park.




The Lobster Place. 


Chelsea Market. 
Smile Please. 

Shake Shack. 

Esperando mi hamburguesa, en cuanto vibre, puedo ir a recogerla. 

Ñaaam. 
Flat Iron. 


El el roof top 230 Fifth. 
230 Fifth. 

Un "poco" de dulce alegra a cualquiera. 
Standard Roof Top.